Lo primero que se viene a mi memoria es gratitud por la oportunidad de llegar a los niños con algo en las manos producto de los aportes de más de 800 voluntarios sensibilizados por las carencias de nuestros niños del Peru profundo.
Como experiencia ha sido maravillosa por el privilegio de estar a más 4,000msm en una comunidad andina aimara y quechua, originales como los llamamos, golpeados por las inclemencias del clima y con un desarrollo postergado por muchos años. Nos ofrecieron lo que los hace grandes, su hospitalidad y “su compartir” solidario de hermano.
El esfuerzo que hacen no es suficiente, por ello, las manos amigas y generosas de los voluntarios de Telefónica ha sido apreciado de corazón y cuesta mucho poder aguantar una lagrima cuando los niños se emocionan y sienten el cariño de amigos que comparten su tiempo y cubren algunas de sus necesidad más inmediatas y fundamentales para ellos.
Recibimos más de lo que fuimos a dar y esto nos ha enriquecido la vida y sobre todo nos compromete más por nuestros hermanitos menos favorecidos, que estarán esperando esa mano amiga del voluntario Telefónico. Estamos dejando alegría y esperanza en muchos corazones tiernos de nuestro país, es una marca que quedara en nuestros corazones.
Saludos y un abrazo a los Voluntarios Telefónicos.